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domingo, 19 de junio de 2011

La Vida También Regala ...


"La vida es una hoguera
Que quema toda ilusión
La vida también regala
gente divina de corazón
La vida también regala
gente divina de corazón
Las cosas siempre suceden
Las más hermosas son sin querer..."
               - Fito Páez y Mercedes Sosa (Zamba del Cielo)  



Se escucha el bullicio de la gente, música para bailar y baladas populares, el “Pssst” que hacen los refrescos de lata al ser abiertos, así como el ruido de las bolsas con frituras para la gente que yace en el festín; es poco antes de la media noche y todos lucen contentos hasta que alguien menciona la hora y sin dejar el alboroto, los ánimos se apagan, se muestran las caras largas y las frases de hastío no tardan en manifestarse “¿Qué hicimos para merecer esto?”-exclaman, “Trabajar” – alguien le responde.



Es momento de la ronda nocturna en el Hospital, todos los enfermeros y enfermeras que yacían en el festín frente a las puertas de los dormitorios donde se encuentra la gente convaleciente, empiezan a caminar hacia los cuartos asignados.

Acto seguido,  la enfermera entra de golpe con un carrito viejo y oxidado expresando con aparente calidez –“Hola señoritas ¡Buenas Noches! ¿Cómo están corazones? , vengo a revisarles” – Un silencio invade la habitación que abruptamente se interrumpe por el perturbador rechinido que producen las llantas del carrito cuyo tormentoso ruido se apaga al llegar al rincón.

Por fortuna, no tarda en llegar al rincón, los cuartos son pequeños; no obstante, caben 5 camas dentro de cada uno, no hay puertas y cualquiera, aún siendo el más discreto, puede saber lo que sucede dentro de cada una de las camas y habitaciones, la vergüenza es algo que se debe olvidar cuando uno ingresa a ese lugar ya que “el pan de cada día” es hacer que cosas generalmente “íntimas” se vociferen por todo el pasillo “Sí, quítese todo, hasta los dientes postizos que trae” , “No entre con los calzones que levantan el glúteo, póngase otros”, “Le dije que la zonda era para eso, no que ya nos ensució toda la cama”…

Acomodando todas las carpetas por número de cama, la enfermera procede con lo encomendado, pasando su carrito (y el ruido), a cada cama.

-       ¿Cómo está doña _______? (Estirándose para mirar el nombre de la paciente)

-       *****

-       Revisemos cómo van sus medicamentos (Si acaso, toma la presión y comienza a llenar la lista, mientras ajusta el suero)

-       *****

-       ¿Todo bien, entonces? (Sigue llenando la lista, sin prestar atención) 

-       *****

-       Le  tocan sus medicamentos a las _____ , nos vemos (interrumpe, si la paciente sigue explicándole sus molestias y se despide con una sonrisa, como si la hubiese dejado en perfecto estado)

Con todas las pacientes es el mismo  “guión” ante distintas situaciones y dolencias (por eso los asteriscos,  ***** ) , así se quejen a medio procedimiento o les manifiesten que no están a gusto, ella no presta oídos y se va, cual robot.

Terminando de revisar a todas “por igual” sale y se incorpora al bullicio de los que ya “revisaron” a los pacientes.


 De repente, una entremetida persona que está sentada en una silla igual de vieja y oxidada que el carrito de las enfermeras, asoma su cabeza para mirar tal “fiesta”. El más mínimo movimiento hace  que la silla rechine y provoca un ruido que podría despertar (molestar aún más, mejor dicho) a las demás, por lo que decide salir de la habitación para buscar un lugar “cerca” sin  contribuir al ruido. Da unos cuantos pasos y se da cuenta que está una “Sala de espera para análisis clínicos” donde yacen un escritorio y varias filas de sillas clavadas al suelo color hueso, unas despintadas, otras dejan ver que eran verdes, otras son inexistentes, la estructura indica su ausencia …

En eso, de reojo distingue unas luces que atraviesan un surco de concreto y se descubre frente a un gran paisaje urbano donde se aprecian los puentes de la ciudad y los automóviles que aún pasaban sobre los mismos, en eso recuerda que llevaba consigo unas hojas de papel, “simples hojas de papel” como le mencionó el policía a la entrada des Hospital, demeritando que fueran  a serle útiles en la estancia (El lugar tenía extrema vigilancia de lo que llevaban las personas, llegando a revisar dentro del bolso y confiscando hasta el agua embotellada, pero ¿Papel? … sólo rió el policía y dejo pasar sin tanto alboroto a la persona) .

Después de recordar tal anécdota "tan profunda" con el policía, toma asiento detrás del escritorio y escucha un “pequeño ruido” acompañado de un movimiento oscilante, era su celular por donde al parecer mantiene comunicación con alguien que le hace sonreír al leer los mensajes, después de un tiempo, deja el celular de lado y finalmente se queda cavilando todo lo que había acontecido en el día.

En eso abre los ojos, como de sorpresa y exclama “¡¿Cómo no lo pensé antes?!”, se emprende a doblar inmediatamente hojas, muchas hojas y en cada doblez la intriga se mantiene entre los enfermeros que detienen su andar robótico a contemplar unos segundos lo que la mantiene tan ocupada (Creen que no se da cuenta).

Ya pasan las 4 de la mañana y sigue entretenida hasta terminar con todo el papel que traía, plegó unas grullas de papel; apenas pudo elaborar 15.

¿Para qué tanta grulla, qué sentido?; sin embargo, en cada ala de cada grulla con letra que apenas podía leerse decía…

“Cuenta una antigua leyenda japonesa que la persona que elabore mil grullas, se le concederá un deseo” –Esta es la primera que te regala la vida…

Son las 6 de mañana , cesa el bullicio que colmó la noche y aquella persona que había plegado grullas, tiene que marcharse porque al mirar su lista de labores se pueden notar tantas actividades, que llena toda la hoja; de tal modo, se pone en acción y empieza a repartir grullas silenciosamente en el dormitorio, va de puntillas y apenas tres, pasa desapercibida hasta que una enfermera pregunta “¿Qué haces?”, ella se sobresalta y explica mientras le narra una historia verídica (y difundida) de “Sadako Sasaki y las 1000 grullas” (lo que la motivó a elaborarlas); sin embargo, la enfermera en lugar de molestarse, decide ayudarle e ir con otras enfermeras que conmovidas con la historia, deciden darle un poco de difusión para “avivar” la mañana y le dicen “Tú ibas callada pero mejor les contamos la Historia”… 

Ella asiente y dice “Qué mejor…” Pero algo la detiene, mira el reloj y va a entregar “el pase de estancia en el hospital” . 

Ya son las 7 de la mañana,  solo pasa una vez más por los dormitorios donde escucha el murmullo de una paciente  “No soy supersticiosa, pero me recuerda que tengo algo por qué luchar y seguir trascendiendo, para lograrlo aunque yo no lo pueda ver, las cosas de la vida llegan y hoy me dio una grulla, es la primera… así como las oportunidades que se me han dado, esta es la primera y de mí depende aprovechar las 999 que me faltan”…




Ella prefiere mantenerse anónima y decide marcharse sin dar aviso… Solo una vez se detiene mientras exclama para sí… “¡Vaya, la paciente ha entendido el verdadero sentido de las grullas!, con eso me doy por muy bien servida”…

Para Escuchar ... "Zamba del Cielo"